El largo camino recorrido por Marina Luppi a través de la
música, arte que abrazó desde pequeña, ha quedado plasmado en su primer disco, “Instante”. Curioso título para un
trabajo que seguramente perdurará en el tiempo gracias al notable esfuerzo de
producción y realización. Marina nació en Buenos Aires y pasó su infancia en
Lobos, zona agropecuaria de la llamada Pampa Ondulada. Allí estuvo en contacto
con el vasto universo de la música de raíz folklórica, que comenzó a recrear de
regreso en la gran ciudad.
Marina Luppi
Licenciada y Profesora Superior en Dirección Coral y
Composición, Marina desarrolla la docencia en el Conservatorio Manuel de Falla mientras
da a conocer algunas de sus composiciones e interpreta obras de proyección
folklórica regional.Entre las primeras
podemos citar De Iruya, aire de zamba y la hermosa Nana para Cris, compuesta
como aire de vidala, con la especial participación del pianista Pablo Fraguela. Ha grabado en el disco
el notable trío de músicos que la acompaña habitualmente en sus presentaciones:
Leonardo Andersen (guitarra), Aníbal Domínguez (flauta traversa) y Pablo Quiñones (percusiones y voz),
quienes también participan en los arreglos de varias de las canciones.
Pablo Quiñones
Leonardo Andersen
Aníbal Domínguez
La inclusión de la flauta traversa en las interpretaciones
recuerda los primeros años del Nuevo Cancionero, a partir de los cuales la
música de raíz folklórica se fundía con las nuevas composiciones que relataban
las realidades del ser de esa época, sin idealizaciones, desnudando sus
alegrías y sus necesidades. Parte de ese repertorio está plasmado en
composiciones como Ay! Provincia tendida, de Francisco Lanusse y Carlos Moscardini,
la tonada Tristeza, de los Hermanos Núñez, (con la participación de Juan Falú) y la emotiva Negrita
Martina, de Daniel Viglietti. En esta última canción participan los
destacados músicos chilenos Danilo
Toledo (saxo alto) y Antonio Morales
(moxeño y quenacho).
Danilo Toledo
Antonio Morales
Otros lindos temas del disco son Garzas viajeras, del
inolvidable trovador sanducero Aníbal Sampayo, Gato panza arriba, de
Pepe Núñez y Juan Falú y la recordada zamba Coplas del valle, de
Ramón Navarro. La fuerza compositiva de Violeta Parra renace a través del Rin
del angelito, recordada por muchos en la versión de Inti-Illimani. En
este disco hay nuevos arreglos por parte del grupo y la participación de Pilo García con su ronroco.
Pilo García
Otro de los aciertos de esta obra es la inclusión de la Zamba
del lino. El escritor entrerriano Juan
José Manauta, uno de sus autores, registró un fragmento de su poema “El
linar” como preludio a la zamba, que firma junto a Oscar Matus. Quizás haya
sido una de sus últimas participaciones artísticas, ya que Manauta falleció en
abril de este año, legándonos una importante obra literaria que incluye poesía,
cuentos y novelas.En el canto de la Zamba del lino participa Liliana Herrero, una de las voces más
admiradas por Marina.Cierran el disco Zonko
querido, chacarera doble trunca de Núñez y Juan Falú y la canción Pluma
de guacamayito, de Nicolás Núñez y Sergio Rey,
Docente de
música y cantante popular, Marina Luppi
viene desarrollando una importante actividad artística desde 2008 acompañada de
talentosos instrumentistas. En esta ocasión, Marina cede generosamente parte de
su espacio a la presentación de otros artistas, finalizando el programa con la
interpretación de canciones de su primer disco, Instante (Epsa Music,
2012).
Dúo El Pasaje
Bettina Bobrowicky y Aída Pachilla conforman un particular dúo de guitarras que nos
brinda excelentes versiones de música popular. Desde una milonga de Remo Pignoni (1915 – 1988) hasta un
tango de la propia Bettina, el dúo nos entrega grandes versiones con sencillez
y maestría. Al excelente nivel técnico de las ejecuciones se agrega la variedad
y calidad del repertorio elegido. Se destacan obras como la guarania Cororó,
de Leonel Iglesias, el tango Mariposita , de Anselmo Aieta y
Francisco García Giménez y la chacarera La antuquera, de Juan Falú.
Bettina Bobrowicky
El talento
de Bettina no se limita a la interpretación, sino que también puede apreciarse
en su composición Otra vez, un tango interpretado por ella misma en calidad de
solista. En tanto, en la Zamba de usted (Ariel Ramírez y
Félix Luna), Aída se luce como bombista, sumando aun más talento al desempeño
del Dúo El Pasaje, que de esta forma cierra el primer segmento del espectáculo.
Aída Pachilla
Chimangos
Leonardo Andersen
Leonardo Andersen (guitarra), Federico Brandalisio (percusiones) y Bruno Cruells (piano) conforman un naciente trío destinado a
escribir una página importante en la historia contemporánea de la música de
raíz folklórica. La novedad de este joven terceto reside en su propia visión de
la música tradicional, mixturada con elementos propios de otros ritmos como
jazz y bossa nova pero en mesuradas dosis que evitan tergiversar los aspectos
más interesantes de cada una de las obras. Tomamos prestado el título del
primer disco del Cuarteto Zupay para intentar definir la propuesta del grupo: Folklore
sin mirar atrás. De esta manera podemos disfrutar plenamente de obras
surgidas del trabajo colectivo como El diablo en el campanario, basada
en el cuento homónimo de Edgar Allan Poe o las obras Bals (o Vals, aun sin nombre
definitivo) y Limones. Por momentos el trabajo artístico de Chimangos
recuerda la gran obra del compositor y pianista Eduardo Lagos (1929 -2009).
Bruno Cruells
De la Zamba de mi esperanza, de Luis Profili (registrada bajo el seudónimo
Luis Morales en 1964) , el portal Wikipedia considera que “su simplicidad ha hecho que sea una de las canciones con las que
tradicionalmente se comienza el aprendizaje de la guitarra”. Coincidimos en
la caracterización de extrema sencillez, pero el trío logra reconvertir un tema
muy trillado en una versión harto interesante. Creativos arreglos transforman
la pieza de tal manera que se torna, en gran medida, en una composición
totalmente diferente. Ala inclusión,
hacia el final, de algunos segmentos cantados, le sigue un espectacular cierre
con toques jazzeros. La última y
notable recreación es la de Chacarera del tiempo, de Ángel “Kelo”
Palacios y Alma García.
Federico Brandalisio
Chimangos
Marina Luppi
Corona la
velada la presentación de su anfitriona, Marina Luppi, secundada de excelentes
músicos. La hermosa introducción en flauta traversa del rasguido doble Garzas
viajeras (Aníbal Sampayo) se debe al virtuoso Aníbal Domínguez, dando temprana muestra del nivel de la propuesta
artística.
Aníbal Domínguez
A mi Churi, bailecito de Juan Martín Porzio, y el
aire de zamba De Iruya, composición de Marina, son parte del gran espectro
musical con que nos deleitan Luppi y su gente. Leo Andersen (guitarra) y Pablo
Quiñones (voz, percusión) completan el plantel de músicos acompañantes,
cuyo oficio suma talento y emoción.
Pablo Quiñones
Al Gato
panza arriba (Pepe Núñez – Juan Falú) le sigue una presentación muy
especial: Marina invita al escenario a una artista muy destacada, Viviana Prado. Juntas cantan a capella la bellísima Tonada
para dos tristezas, del autor venezolano Ignacio Izcaray. El inusual
nivel interpretativo de Viviana Prado recuerda el carisma y los recursos
vocales de otra gran voz femenina, la cantante uruguaya Cristina Fernández.
Viviana Prado
Una versión
inspirada y diferente de otras más conocidas es la del Rin del angelito, de
Violeta Parra, uno de los temas que forman parte del canto a lo divino, tradición chilena que aun perdura. Se destacan
los arreglos en percusión de Pablo Quiñones. Finaliza la velada la chaya Rosario
Pastrana, del citado dúo autoral Núñez – Falú.
Agradecimientos especiales a Andrea
Poc, Marina Luppi, Leonardo Andersen y Bettina Bobrowicky.
A un mes de
conmemorarse el nacimiento de Mercedes
Sosa, la compañía Universal Music edita un nuevo volumen de la serie
“Edición definitiva”, que había sido precedido por “Censurada” y “Gravado ao
vivo no Brasil”. En esta ocasión, el disco está compuesto por versiones muy
poco conocidas por los seguidores de la artista tucumana de renombre mundial.
La primera parte del programa contiene canciones publicadas en discos
colectivos y en simples, además de importantes colaboraciones con artistas del
mismo sello.Hermosas versiones del
repertorio de proyección folklórica como Milonga para el domingo (Ismael
Varela y Osvaldo Avena), grabada en 1969, La diablera (Antonio Nella Castro e
Hilda Herrera) y Vidala del último día (Eloísa de Galán y Rolando Valladares),
las dos últimas pertenecientes a un simple de 1970, constituyen auténticos
tesoros sonoros.
Si se calla el cantor está presente en dos versiones
diferentes. La primera apareció en el álbum “Aquí Cosquín 72”, mientras que la
segunda, al igual que Guitarra de medianoche está
compartida con su autor, Horacio Guarany.
El cantante santafesino y “La Negra” compartían no sólo una gran amistad, sino
también el ideario de un continente con justicia social que trataba de
construirse por aquellos años. Algo similar ocurría con César Isella, exintegrante del célebre conjunto salteño Los
Fronterizos, quien musicalizó inspiradas poesías de Armando Tejada Gómez como
la Canción
de la ternura presente en esta antología, grabada junto a Mercedes para
el disco de 1973 “América Joven II”.
Los Arroyeños es un conjunto de música de raíz
folklóricasurgido en la ciudad
bonaerense de San Nicolás de los Arroyos en 1960. En 1973 integraban el grupo
los hermanos Eugenio y Miguel Ángel “Chany” Inchausti, Gustavo Santa Coloma,
Mario Botto y Luis María Bragato. Ese año publicaron el disco “Ahora y aquí”,
del cual fue extraída la canción compartida con Mercedes: Navidad 2002 (Antonio
Nella Castro e Hilda Nora Castro).
En 1974
Horacio Guarany y “la Negra” comparten un nuevo álbum de dos temas: Recital
al cantor y Canoítas tristes, importantes obras que ya forman parte del
acervo cultural argentino. Cierra esta etapa la versión de Viene clareando, zamba de
Segundo Aredes y Atahualpa Yupanqui que Mercedes entrega con toda su pasión en
el álbum “Argentina canta así” (1974).
La última
parte de esta interesante antología nos trae canciones más recientes en el
tiempo. Hay dos temas pertenecientes al disco “17 songs” de Maria Farantouri, con dirección del prestigioso
músico cubano Leo Brower. Conocemos versiones de Mercedes en portugués: en este
caso se trata de Sol negro, de Caetano Veloso, compartido con Maria. Pero muy
curiosa es la versión de Nanourisma (Manos Hadjidakis y Nikos
Gatsos) en idioma griego. Los registros son de 1990.
De la
película “El verano del potro”, coproducción
argentino – canadiense de 1991 dirigida por André Mélançon se editó la música
en un disco poco recordado. De este fonograma se destaca la canción litoraleña Siempre
en ti (José Luis Martí y Osvaldo Montes) cantada hermosamente por la
querida y recordada “Negra” Sosa.
Las tres últimas
versiones pertenecen a las sesiones de grabación en los míticos Estudios ION en
2004 y 2005 para el disco “Corazón libre”.
Una nueva versión de Todo cambia, del chileno Julio
Numhauser, exintegrante de Quilapayún, apareció solamente en las ediciones
europeas del disco citado. En tanto, dos temas de Marcelo Perea, cantante y
pianista santiagueño, estuvieron disponibles únicamente para descarga digital.
Finalmente las podemos apreciar en disco: Sacame chacarera y A mis
hermanos heridos.
Resta
destacar el muy buen nivel gráfico y sonoro del CD, producido y comentado por
el crítico Diego Fischerman y la Fundación Mercedes Sosa para la Cultura.
El joven y talentoso músico es el invitado principal del espacio En confluencia, que dirige el conocido compositor Eduardo Martín en la Casa del ALBA Cultural
El joven uruguayo Gonzalo Victoria, reconocido guitarrista en el ámbito latinoamericano, será el invitado especial, el domingo 9 de junio, del habitual espacio En confluencia, en la Casa del ALBA Cultural, conducido por el maestro Eduardo Martín, compositor y reconocido intérprete de dicho instrumento.
Concertista en guitarra clásica y licenciado en Interpretación Musical de la Universidad de la República Oriental del Uruguay, Gonzalo Victoria ha ofrecido conciertos y clases magistrales en Chile, Suiza, Italia, México, Francia, Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil y su país natal.
Nació en el departamento Treinta y Tres, del Uruguay, en 1987, y comenzó a tomar lecciones de guitarra en la Escuela Departamental de Música. Estudió guitarra clásica con el maestro Marcos Barrios y en el 2005 ingresó a la Escuela Universitaria de Música, donde fue alumno del maestro Ramiro Agriel. Además, recibió clases magistrales con los maestros Álvaro Pierri (Uruguay-Austria), Eduardo Baranzano (Uruguay-España), Rubén Seroussi (Uruguay-Israel), Oscar Cáceres (Uruguay-Francia), Wade Matthews (EE.UU.), entre otros destacados docentes de la guitarra.
Victoria ya ha publicado diversos textos, entre los cuales se destacan los libros Locuras y tristelogías (2007) y Temporal (2011). En el 2010 trabajó en el estudio de la obra Integral para guitarra, del maestro Oscar Prieto, y editó su fonograma Oscar Prieto: preludio para guitarra.
La presentación de Gonzalo Victoria será una ocasión especial para los amantes de la guitarra dentro de la música de concierto, y el público asistente podrá valorar un repertorio que incluye en su primera parte una selección de compositores españoles, y posteriormente música latinoamericana.
Entre los invitados, esta vez, estará el reconocido artista de la plástica Juan Moreira, a quien se le entrevistará en el intermedio del programa. Se proyectará, además, una muestra de sus más significativas obras, a propósito de su exposición que se exhibirá todo el mes de junio en la referida institución cultural, de Línea esquina D, en el barrio del Vedado.
También compartirán el escenario con Gonzalo Victoria la joven guitarrista Galy Martín, integrante de la agrupación de cuerdas Sonantas Habaneras.
Publicado por gentileza de "Adentro!!!", página comunitaria sobre Folklore argentino
viernes, 31 de mayo de 2013
La música salteña ha quedado un poco huérfana desde ayer, porque ha perdido a uno de sus hijos más queridos que dejan, además de una huella que ilumina nuestra cultura, un vacío grande, un lugar vacante que no será ocupado por nadie más. Eduardo Madeo falleció el miércoles en la Clínica Güemes, a los 81 años. Su biografía, que muestra un largo camino recorrido, lo sitúa en una clásica familia de origen italiano y con tres... hermanos. Eduardo, quien nació en Salta el 13 de agosto de 1931, siempre tuvo un marcado interés por el canto. Integró el Coro Polifónico de Salta, del que además fue socio fundador y supo insistir con los caminos de la música, tanto que en un certamen entabló amistad con Juan Carlos Moreno, otro con el que después serían parte de Los Fronterizos.
César Isella, uno de sus entrañables compañeros de grupo, lo recordó en exclusiva para El Tribuno: “Debo resaltar, era una persona excelente, excelente buen compañero, excelente trabajador de la canción. Un hombre muy testarudo para elegir repertorio dentro del conjunto, pero de muy buen oído... un hombre que creía en el ahorro. Andaba con su libretita de la Caja de Ahorro, lo que le sobraba de lo poco que ganábamos en el primer tiempo de Los Fronte lo ahorraba, hasta que lo agarró una de esas devaluaciones y fue muy divertido como anécdota porque maldecía a la Caja de Ahorro. Puedo decir con simpleza que se va una parte histórica de la canción popular salteña, una parte histórica de Los Fronterizos, una parte histórica de la representatividad, del talento salteño”, destacó Isella, quien compungido añadió: “Se va una persona de una historia muy grande, de la música representativa de Salta. Los Fronterizos éramos cuatro personas (Gerardo López, Moreno, Madeo, Isella) y hemos armonizado una vibra maravillosa para cantar a los talentosos de Salta (el Cuchi Leguizamón, Manuel J. Castilla, Jaime Dávalos, el maestro Falú, José Ríos, César Perdiguero). El tano Madeo ha sido una de las voces más maravillosas como tenor de un conjunto. Era un hombre muy religioso, amó entrañablemente la grabación original que hicimos de La Misa Criolla. Cuando me fui del conjunto, en el 66, ellos estuvieron con Pablo VI, el Papa de aquellos años. Me duele el alma de esta ausencia, porque insisto... buena persona, buen compañero, solidario. Un tano testarudo, como todo tano, pero en el fondo un tano maravilloso. Se va a hacer sentir en la población salteña el sentimiento del amor a lo que él perteneció: a una historia viva con el canto, que ha puesto su voz al servicio de las mejores canciones”. Finalmente, el padre de “Canción con todos”, aseguró: “Estaré de gira por Europa y sé que me van a preguntar por Eduardo. Muchos van a sentir hasta el llanto la ausencia de este hermoso personaje de Los Fronte, un Eduardo Madeo histórico por cierto”.
La muerte es parte de la vida, es para muchos un tránsito simple, aunque misterioso, hacia otro estado. Pero la música atesora, de ahora y para siempre, cientos de canciones, de interpretaciones de aquellos que trascendieron fronteras, cientos de anécdotas de ese tano de timbre romántico, inconfundible y comprometido con el canto. Esa huella quedará grabada en la memoria cultural de Salta, que se encenderá en cualquier lugar de mundo, cada vez que alguien encienda la radio para escuchar a Los Fronte, a Madeo, hijo orgulloso de Salta.
La banda La Rikardo Gómez Pedrozo nace en
Paysandú (Uruguay) a fines de 2002, con el nombre “La Sonora Kemante”. El grupo
se propone desde sus comienzos fusionar
ritmos como ska, reggae y rock con elementos de raíz folklórica y
otras influencias regionales. A principios de 2004 cambia su nombre por el que conocemos
hoy en día, realizando desde entonces importantes giras por todo el Uruguay y
algunas ciudades argentinas(Colón,
Concordia, Concepción del Uruguay y Rosario).
Martín Arbelo, voz y guitarra
Si bien la
mayoría de los ritmos que interpreta La Rikardo son originarios del mundo de
habla inglesa, los mismos han logrado influenciar notablemente a los músicos de
estas tierras, quienes los han adaptado a sus realidades y circunstancias.En 2003 aparece un primer disco sencillo, con
los temas Chalayy Malambo
bajito; en 2009 aparece su
primer CD titulado con el nombre de la banda y publicado de manera
independiente. Esta producción es presentada con éxito en la célebre Fiesta de la Cerveza que se realiza
anualmente en Paysandú.
Matías Hernández, guitarra
Su esperado
segundo disco, Bienvenidos al mundo (2013, edición independiente) exhibe un
importante salto de calidad. La concepción del fonograma como obra integral
está dada por la inclusión de poemas y pinturas de distintos autores,
complementando la excelente presentación gráfica del mismo. Por otra parte, las
letras también experimentan una mayor calidad, retomando la natural rebeldía
contestataria que caracterizó al rock regional desde sus comienzos.
Daniel "Mosquito" Macedo,
saxo tenor
La primera
de dos presentaciones en el festival Suda
Ska (compartida con bandas de Argentina, Chile y Paraguay) es en la
discoteca Chankanab, en el centro de San Martín, donde La Rikardo inaugura el
importante evento. Numeroso público, en su mayoría joven, disfruta de la
propuesta de la banda sanducera, que interpreta varios de los temas del
reciente CD: El nuevo sol, Bienvenidos al mundo, Sobre la cuerda (con
hipertexto a Y en eso llegó Fidel, famosa guaracha del cubano Carlos Puebla)
y Uh!
Cada uno de los músicos se luce en sus respectivos instrumentos,
aportando sonoridades y arreglos que exceden los estereotipos de muchas bandas
de ska, logrando de esta forma una propuesta amplia e interesante, abierta a
todo público.
Bruno Verón, batería
Gonzalo Cornejo, bajo
Los
guitarristas Matías Hernández y Martín Arbelo Griecco, este último voz líder del grupo, son también
autores de la mayoría de las canciones, y despliegan en el escenario toda su
energía. El buen sonido de sala ayuda a disfrutar de la actuación de La
Rikardo, aunque para una total comprensión de la propuesta artística el disco
es el formato ideal. La gran actuación
del conjunto sanducero nos hace pensar que podremos disfrutar nuevamente de su
presencia, generando un importante antecedente en la manera de componer e
interpretar el ska y otros ritmos fusionados en esta propuesta.
Integrado
por músicos residentes en San Martín, en la periferia de Buenos Aires, Sinestesia es un conjunto de rock que se
destaca nítidamente en la escena nacional. La búsqueda de elementos musicales y
poéticos que nutren su obra se adentra en los comienzos mismos del rock
nacional, época en que esta música aun no recibía esa denominación, contando
con excelentes referentes. Si bien es evidente, y hasta diríamos “inevitable”,
la influencia de las grandes bandas inglesas y estadounidenses, lo original del
rock argentino es la creación de nuevos paradigmas, basados en búsquedas
originales relacionadas con la introspección, la poesía y los diferentes
sonidos que podían amalgamarse con influencias del blues y en menor medida del
jazz y del tango. El gran referente de la banda es el genial Luis Alberto Spinetta , gran lector que
pudo volcar en su obra la gran influencia de escritores y pensadores como Artur
Rimbaud, Antonin Artaud, Sigmund Freud y Michel Foucault, entre muchos otros. En
su música pueden hallarse también variadas influencias, desde The Beatles hasta
ritmosde raíz folklórica argentina.
El recital
de Sinestesia comienza con Cántaros quebrados, una de las canciones
más celebradas de su EP (CD de cuatro canciones que está a la venta en los
recitales de la banda). Impecables armonizaciones dan sustento al desarrollo
filosófico de la lírica, conjugando magistralmente los diferentes elementos que
se plasman en la creación original. Largos segmentos instrumentales con
preeminencia de teclados y batería acercan claves de los años 70 reformuladas
con talento.
Una nueva
canción, Caricias primales, es otra faceta del pensamiento filosófico y
existencial de los autores, materializado en un nuevo personaje femenino. En el
video que se ofrece debajo, a pesar de algunas limitaciones sonoras (no fue posible
captar en toda su magnitud el sonido original) permite acercarnos a la gran
actuación de Sinestesia.
La evolución
interpretativa del conjunto es evidente en esta nueva presentación. La sala
Tornavía, sin ser demasiado grande, provee una muy buena acústica y condiciones
técnicas de calidad para la realización de espectáculos musicales. Todo ello
sumado a la experiencia de Sinestesia y a la creciente cantidad de creaciones
propias hacen de este recital uno de los mejores realizados por la banda hasta
la fecha.
Sebastián Reymundi, guitarrista y vocalista, se desempeña
con soltura en el escenario. Considerando la cuidada estética sonora y la
detallada elaboración de las letras, sólo cabría demandar de la excelente banda
un mejor manejo de los recursos vocales. Parte de ello se dio esta vez por las
mejores condiciones técnicas que brindó la sala y la posibilidad de seguir las
letras, hasta donde lo permitía la iluminación, a través de un oportuno
cancionero repartido a la entrada.
Sebastián Reymundi
Rodrigo Maximiliano Gómez, uno de los prolíficos autores de
Sinestesia, cuenta también con la responsabilidad de llevar a cabo los
refinados arreglos de las canciones. Rodrigo tiene un óptimo desempeño en la
interpretación de los teclados y en los coros de algunas creaciones.
Rodrigo Gómez
Enigma al partir sugiere desde sus primeros acordes un
clima de cierta oscuridad y melancolía. Recordamos que la palabra sinestesia,
en neurofisiología, alude a la percepción conjunta de varios tipos de sensaciones
de diferentes sentidos y en un mismo acto perceptivo. Y aunque como público no
llegamos a ese estado comprendemos la intención compositiva de integrar
diferentes emociones y sensaciones y trasladarlas a la creación poética.Un tallo brotará y Acércate
ver esbozan esperanzas en medio de la gris cotidianeidad, planteadas como
certezas en medio de interrogantes existenciales. En esta última canción apreciamos
interesantes elementos cercanos al blues.
Nicolás Loiacono
Altamar, uno de los temas que pueden disfrutarse
en el disco, fusiona con inteligencia elementos de la trova rosarina, de la cual surgió Fito Páez, con sonidos más
antiguos y enigmáticos. El maravilloso toque de piano hacia el final es el
broche de oro de una linda canción. Nicolás
Loiacono (bajo y coros) y Sebastián Fernández
de la Puente (guitarra) realizan un importantísimo aporte al sonido “sinestésico”.
Sebastián Fernández
Las
percusiones, parte fundamental del sonido del grupo, están a cargo de Gonzalo Juani, quien aporta a las
melodías un sustento fundamental que acentúa las intenciones creativas.
Gonzalo Juani
Algunas
canciones nuevas se suman a las creaciones más conocidas, ampliando el universo
sonoro de la banda y, por ende, el interés del público que la sigue. Una de
esas nuevas obras se titula Poseso, aportando una sonoridad un
poco más heavy. En el caso de Postal,
Rodrigo nos cuenta la intención de “crear diferentes climas con las
canciones”. La formación de la banda cambia ligeramente en el escenario. Nicolás
tocará teclados, evocando melodías de Serú Girán, y Gonzalo el cajón. Postal conlleva aires tangueros muy bien
significados.
De su
admirado Spinetta, Sebastián canta Penumbra, obra primigenia grabada mucho
tiempo después de su creación, formando parte de la música de la película “Fuego
gris” de Pablo César (1994). Una
sorpresa interesante es el aporte que brinda Explosión inicial, compuesta
como aire de zamba pero adaptada a las posibilidades del grupo. Y si bien la
estructura melódica es más acorde a la del género folklórico, la letra está en
sintonía con el “universo sinestéstico”, reflexivo, filosófico y hasta críptico
en ocasiones.
Regresar, el cuarto y último tema del disco, parece
escapar del clima enigmático y gris, mientras que La espera que nos dimos y
Furia
helada interpelan a la mujer amada (¿real o imaginaria?).De Fito Páez y Herbert Vianna escuchamos El
vampiro bajo el sol, cuya línea compositiva sintoniza con los conceptos
estéticos de Sinestesia. Con guiños a la obra de Fito, se anuncia como último
tema Desde
la luz, contracara de varias composiciones de la banda.
El bis, Soliloquio
del caminante, se anuncia como un “tema de fogón”, “guitarra y cuasi
quena” y de hecho sitúa al protagonista en paisajes relacionados con la
tradición. Cabe destacar el muy buen sonido de sala, que ayudó a potenciar el
innegable talento de los integrantes del conjunto.