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domingo, 30 de noviembre de 2025

Novedad discográfica: Chamamé, de Gaspar Macor y Esteban Godoy

 Esteban Godoy, cantante nacido en Goya, y Gaspar Macor, guitarrista santafesino, nos brindan un hermoso álbum con repertorio litoraleño.


"Chamamé"
Gaspar Macor y Esteban Godoy
Sello: Sonamos Latinoamérica
Santa Fe, Argentina
2025


Gaspar Macor es docente y concertista, licenciado en Música con orientación en Guitarra. Nacido en Laguna Paiva, provincia de Santa Fe, ha formado parte de "Trío Cosa", "Dúo Cernotto Macor" (junto a Danilo Cernotto), "Dúo Mbojeré" (con Oscar "Frodo" Peralta), "Dúo Ávila Macor" (con Ezequiel Ávila) y "Danilo Cernotto Quinteto". Ha grabado discos con todas esas formaciones así como en sendos dúos con Oscar "Poli" Gomítolo y con Abel Tesoriere. Su sólida formación le ha permitido abrevar en repertorios de tango, milonga y ritmos de raíces folklóricas con natural solvencia. 

Esteban Godoy es cantante, nacido en la ciudad correntina de Goya. Ha realizado grabaciones y compartido escenarios con Abel Tesoriere, "Esteban Godoy Trío", "Raigambre Trío" (junto a Piri Aráoz y Daniel Franich), Matías Galarza, Diego Alberto, "Kate' Trío" (con Roberto Americe y Miguel Pereiro), y Milagros Caliva, entre otros artistas. El flamante disco que une a ambos artistas se titula sencillamente "Chamamé" e incluye composiciones variadas del amplio repertorio de la región litoraleña argentina. 

Camino del correntino, del compositor correntino Mateo Villalba (n. 1948) abre esta interesante obra. El segundo autor abordado por el dúo es Oscar Valles (Oscar Arturo Mazzanti, 1924 - 2003), recordado integrante del grupo "Los Cantores de Quilla Huasi". Su obra Chaco vibra al son de la guitarra y el canto con sencillez y profundidad a la vez. 

Arnaldo "Andy" Balestra (Curuzú Cuatiá, 1963) y su coterráneo José María Fernández (1940 - 2002) aportaron al repertorio chamamecero obras como Sarandí de los recuerdos, recreada impecablemente por Gaspar y Esteban. Rudi Flores se suma a acompañarlos en el tema El boyero, firmado por dos leyendas de la música correntina: Mario del Tránsito Cocomarola (1918 - 1974) y Eustaquio Vera (1928 - 1989).

Esteban Godoy también muestra su faceta de compositor en el chamamé Me quiero quedar, compartido autoralmente con Jorge Mazaet. Se trata de un fundamental aporte al repertorio musical del litoral. Los descriptivos y poéticos versos, disgregados pasionalmente en canto y guitarra, plasman una interesante mirada artística. Similar rigor musical es el que podemos apreciar en Tropero de Imaguaré, de Antonio Tarragó Ros y Héctor Chávez. La expresión "imaguaré", proveniente del vocablo guaraní ymaguare significa "antiguo", "de tiempos remotos", evocando una tradición bien arraigada en nuestra cultura.

Carlos Gualberto Meza (1909-1981) ha sido un importante poeta y letrista correntino. Junto al músico paraguayo Diógenes Armoa Cáceres (1928 - 1993) dio vida al chamamé Basilio Magos, interpretado con profundo sentimiento por Gaspar y Esteban. Carlos José Pino (Chaco, 1940) es un guitarrista, autor y compositor argentino muy recordado por su participación en el grupo "Los Trovadores del Norte" entre las décadas de 1960 y 1980. Rafael Ielpi (Esquel, Chubut, 1939 - Rosario, 2024) ha sido poeta, periodista y gestor cultural. Una de sus obras más conocidas es la cantata "La Forestal", con música de Jorge Cánepa y José Luis Bollea, llevada al disco en 1984 por el cantautor rosarino Enrique Llopis. De Ielpi y Pino podemos disfrutar, como cierre de un hermoso álbum, su chamamé Santa Fe al norte, que nos permite imaginar a través del canto aquella época "de tierras forestales" "donde duerme la historia sepultada". 

martes, 23 de octubre de 2018

Discos: Oración Chaná

El álbum debut del joven artista concepcionero nos permite conocer en variados ritmos e inspirada poesía una parte muy valiosa del sentir entrerriano. 


"Oración Chaná"
Atahualpa Puchulu
Unión Entrerriana de Músicos Independientes
(UEMI)
Argentina, 2018

Originario de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, Atahualpa Puchulu es cantautor, periodista y gestor cultural. Se ha formado artísticamente en la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA), en cercanías de Buenos Aires, con los maestros Roberto Calvo, Juan Farías Gómez, Aníbal Arias y Carlos Ceccoli. Integrando el Ensamble La Creciente se ha presentado con éxito en escenarios de Córdoba, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires. Desde hace algunos años forma parte del movimiento De Costa a Costa, que difunde las diferentes vertientes de la música entrerriana por toda la provincia. En octubre de 2015, Atahualpa, junto a una delegación de aquel colectivo artístico, formó parte de los artistas que dieron vida al Primer Campamento de la Música Litoraleña, celebrado en la ciudad uruguaya de Paysandú. 

Atahualpa Puchulu

El primer disco de este joven cantautor es una verdadera joya: muy buena voz, excelentes arreglos instrumentales y detalles gráficos muy cuidados, desde el dibujo de portada creado por Juan Luis Puchulu, padre del artista, hasta las historias narradas en las páginas del librillo interno. Las primeras obras del disco, Corazón correntada (chamamé) y Pa'el Jacinto (chamarrita) son sencillas y emotivas semblanzas de personajes a los que llegamos a conocer plenamente gracias a la sensibilidad de Atahualpa en sus versos y melodías. 

Pescando lunas (canción del litoral) matiza las sonoridades del piano y la guitarra con una bellísima poesía de amor y querencia. La Chamarra amarga, por su parte, nos trae la añoranza de aquel aperitivo de sabor amargo producido en Concepción del Uruguay llamado "Marcela", que dejó de elaborarse hace más de una década. La canción juega con la dualidad del nombre femenino y esa peculiar bebida hecha a base de hierbas del monte. 

Oración Chaná es, sin dudas, la canción que más expectativa genera en el oyente. Ha sido inspirada en la figura de don Blas Jaime, el último hablante de la lengua chaná. La etnia del mismo nombre habitó en lo que actualmente son las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y en la confluencia de los ríos Negro y Uruguay, en el vecino país. Aquella lengua, denominada también lanték, se consideraba extinguida hace más de cien años. El aporte de don Blas junto al lingüista Pedro Viegas Barros permitió la confección de un diccionario de este idioma y políticas desarrolladas por el gobierno entrerriano para su preservación, como la enseñanza de la lengua y la realización de cortos audiovisuales orientados a los niños. Atahualpa Puchulu se interesó especialmente por la figura de don Blas Jaime y su aporte a la difusión de las raíces culturales de la provincia litoraleña. Tomó algunos versos en chaná y los matizó con otros en español como un pequeño pero muy valioso aporte al reconocimiento de nuestros orígenes.

La huella A Don Matraca nos presenta otro de los ritmos folklóricos argentinos, dedicado en esta ocasión a Pedro Álvarez, personaje de Concepción caracterizado como "protagonista de mil batallas". El divertido chamamé Entre el tagüé y la taragüí está inspirado en el origen de los abuelos del artista, Ernesto Marcó (entrerriano) y Marta Rocha (correntina). Una versión grabada en vivo junto al flautista Carlos María Arrizabalaga es la que compartimos con nuestros lectores en formato audiovisual. 

Video: Entre el tagüé y la taragüí

La canción Gurisa gualeya está dedicada a una joven víctima de la violencia de estos tiempos. A la bellísima poesía de Atahualpa, desgranada entre las notas del piano y la guitarra, se suma una no menos valiosa semblanza de Micaela a cargo de Itatí Schvartzman, que puede leerse en el librillo del CD. La Chamarra de los negros ahonda en otro de los grandes aportes a la raíz musical y cultural de Entre Ríos, el de los pueblos afrodescendientes. Sintetizando candombe y milonga, esta obra muestra una vez más el dedicado trabajo del artista, producto de una profunda investigación etnológica y cultural.

Mujer en la costa, desarrollada musicalmente con flauta traversa y guitarra, mixtura los ritmos de milonga y rasguido doble. La doble condición de periodista y músico le permite a Puchulu internalizar la mirada de su entorno y desgranarla en lírica y melodía de apasionada manera. Monte en las cuerdas, en inusual estilo por sextillas, recuerda antiguos relatos de los habitantes campesinos, de hábitos introspectivos y a su vez ávidos observadores de la naturaleza y del sentir humano. Cierra este excelente disco el chamamé Canoa del Zurdo, dedicado a la figura de Miguel "Zurdo" Martínez (1940 - 2011), cantante, guitarrista, autor y compositor paranaense, discípulo del guitarrista Walter Heinze y de Linares Cardozo. 

PRÓXIMAS PRESENTACIONES:

27/10: La Singular - Bolívar 852, Ciudad de Bs. Aires
(22 hs) Reservas al celular +54 911 3376 2078

28/10 - Feria de Mataderos - Ciudad de Bs. Aires
                Guajira Espacio de Arte - La Plata (BA)

3/11 - Centro Cultural Cabayú Cuatiá - La Paz (ER)

4/11 - Encuentro de Isleros y Costeros - La Paz (ER)

10/11 Murgalpón - Concepción del Uruguay (ER)

17/11 El tiempo está después - Liebig (ER)

23/11 Peña Cocho Benítez - C. del Uruguay (ER)

01/12 Presentación Cancionero "De Costa a Costa" - Paraná (ER)


lunes, 8 de agosto de 2016

Ha fallecido el músico argentino Nini Flores

Hermano de Rudi Flores, con quien formó un dúo de reconocida trayectoria, Avelino Flores (h) falleció en la ciudad de Corrientes a los 50 años de edad. La justicia atribuyó su muerte a un paro cardiorrespiratorio no traumático.




Nini Flores nació en Corrientes el 26 de marzo de 1966. Él y su hermano Dardo (Rudi) comenzaron a tocar música desde pequeños en el conjunto de su padre, el bandoneonista y compositor Avelino Flores. En 1984 los hermanos forman el Dúo Rudi y Nini Flores. Un año después realizan una gira por Brasil y Paraguay; aparece su primer disco, editado por el sello RCA, y se radican en la ciudad de Buenos Aires. En 1991 editan su segundo disco, “Por un nuevo camino”.
En 1994 realizan una gira junto a su padre y graban en Francia el CD “Chamamé. Musique de Paraná”. El año siguiente son convocados por el compositor santafesino Ariel Ramírez para formar parte de una pequeña gira por ciudades de Argentina y Uruguay con la obra “Misa Criolla”. El sello holandés Lucho publica su CD “Corrientes Norte”. En 1996 aparece el compacto “Por cielos lejanos”; 1998 es el año en que el dúo se presenta en Bogotá, Colombia. Aparece su CD “Refugio de soñadores”, editado, al igual que el fonograma anterior, por la compañía EPSA Music. 

Juan Falú convoca a Rudi y Nino Flores para participar en el importante festival “Guitarras del Mundo” en 1999. Buenos Aires, Bahía Blanca, Paraná, Viedma, Rosario y Río Cuarto son las ciudades donde se presentan con éxito. La experiencia se repite en 2001 con el mismo suceso.  Giran por Argentina, Francia y Suiza.

Acordeonista y guitarrista, Nini Flores ha compuesto “Corrientes Norte” (chamamé), “Añorando” (chamamé) y “Un vals en París” (vals). Comparte con su hermano Rudi la autoría de los temas “Fulgor de alborada” (rasguido doble), “Lucero de abril” (chamamé) y “Mi preludio” (polca). El excelente nivel interpretativo del dúo, enalteciendo los ritmos litoraleños, cautivó al público latinoamericano y europeo.  Rabat (Marruecos) y Haapavesi (Finlandia) son otras ciudades donde se repite la emotiva experiencia. En 2005 sale al mercado el CD “Canto a mi terruño” a través del sello argentino Pretal.


Rudi y Nini Flores


En los últimos años el dúo se presenta en el Centro Cultural Torquato Tasso (Buenos Aires), la Fiesta Nacional del Chamamé (Corrientes), el Festival de Jineteada y Folklore (Diamante, Entre Ríos) y el espacio Salta y Resto en la capital argentina. Una experiencia diferente es la que protagonizó Nini (acordeón) junto a Verónica Noguera (canto) y Facundo Rodríguez (guitarra). En 2013 participa en el Festival de Tango de Buenos Aires y organiza, junto a Andy Balestra, el Festival de Invierno del Chamamé.

La temprana muerte de Nini Flores nos priva de seguir disfrutando de su arte, pero su legado artístico, pleno de sentimiento, permanecerá en todos los amantes de la música del litoral. El músico será velado en el Teatro Juan de Vera (San Juan 637, Corrientes). 

martes, 12 de julio de 2016

Hernán Crespo: creatividad urbana con aires litoraleños

El músico continúa presentando su segundo disco con un conjunto musical de excelente nivel.






Hernán Crespo presenta
“Puertos”

CIRCE
Fábrica de Arte
Avenida Córdoba 4335
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Argentina

Jueves 30 de junio de 2016


Nacido en Haedo, al oeste de la ciudad de Buenos Aires, Hernán Crespo es compositor, intérprete y diseñador de Imagen y Sonido graduado en la Universidad de Buenos Aires. Ha acompañado a Lorena Astudillo, Pepe Luna y Willy González formando parte de sus respectivos grupos musicales. En 2011 publicó su primer CD, “Andén”, a través del sello EPSA Music. En esa obra ya podían disfrutarse composiciones propias combinadas con temas de otros autores. En la nueva producción, realizada de manera independiente, la mayoría de las obras son del propio Hernán, desarrolladas con enorme creatividad.  Tras una primera presentación oficial en el CAFF (Club Atlético Fernández Fierro), podemos apreciar el arte de este joven acordeonista en un espacio que permite una mayor intimidad e interrelación con el público.




Cuando vuelvas (chamamé) es la obra que abre el recital. Con un delicado desarrollo melódico, el tema permite el pleno lucimiento de cada uno de los instrumentistas. La dulzura del acordeón se conjuga con la melancolía dada por violín, cello y contrabajo. El registro audiovisual permite apreciar esta composición.

Video: Cuando vuelvas


El sólido conjunto acompañante está formado por Emilio Turco (guitarra), Taty Calá (contrabajo), Rafael Delgado (violoncello), Mariano Gómez (violín) y Agustín Lumerman (percusión).  El estibador, del gran Raúl Barboza nos remonta a los verdes paisajes de nuestro litoral, en una versión más tradicional del chamamé.




Mariano Gómez


A vuelo de pájaro (H. Crespo) comienza con acordes de guitarra y va transformándose en su desarrollo, gracias a la potente sonoridad brindada por el conjunto instrumental.  El amor por la música de raíz folklórica le permite a Hernán poner en juego su gran potencial creativo, brindándonos obras de gran valor artístico. El ombú (H. Crespo) inspirado en un ejemplar bajo el cual jugaban los niños de la ciudad, posee características más cercanas a las composiciones litoraleñas. Distinto es el caso de Berhueta, grabada en el disco junto a su compositor, Kepa Junkera. Nacido en 1965 en Bilbao (País Vasco, España), Junkera toca música de raíz folklórica de su tierra en un pequeño acordeón diatónico de botones llamado trikitixa. Y aunque este instrumento no puede apreciarse en la versión en vivo, podemos disfrutar de una obra urbana con características diferentes a las del chamamé, en acertada elección por parte de Crespo y sus músicos.



Rafael Delgado


Ventana a la ciudad es un tango inspirado en el arte innovador del recordado Astor Piazzolla. Está desarrollado con riqueza de elementos musicales, realzados por los diferentes planos sonoros de cada instrumento. En verde y azul, por su parte, combina diferentes lenguajes sonoros en aire de huayno y saya. La melodía surgió durante un viaje por Europa, pero una visita a Maimará, Jujuy, terminó de transformarla. Mayra Benítez (sikus), Marcelo Chiodi (quena) y Román Lacrouts (charango) colaboran en la versión del CD con sus personales estilos. 



Taty Calá


En este segmento, Hernán se dirige al público para contar una curiosa historia, con toque humorístico: el presunto plagio de un chamamé muy conocido por parte de un compositor italiano. Esta historia se basa en ciertas similitudes entre ambos temas, aunque no pasa, como dijimos de una humorada. Se entiende escuchando la interpretación. Se trata del Tema de “Amarcord” (Nino Rota), compuesto para la película de Federico Fellini (1973), enganchado con La calandria (Isaac Abitbol y Hugo César Sosa, 1952). Las secciones de cuerdas suenan maravillosamente.



Video: Tema de Amarcord / La calandria




Doce días, del compositor gallego Iván Laxe, está versionado como candombe, arreglado para sexteto por Hernán. La versión conjuga musicalidades de esas tierras con elementos de nuestra región rioplatense. A través de Los gorriones regresamos a la sugestiva riqueza del chamamé, obra propia creada en 2013. 


Agustín Lumerman


La cochorocha, dedicado por el artista a su pequeña hija, es un bonito chamamé que ha quedado plasmado en el disco “Andén”.  Como bis, el conjunto nos ofrece Camino de hormiga (Rufino Ríos y Ramón Bernal), el chamamé en su versión más tradicional, si puede llamarse así a un ritmo que se renueva gracias al talento de artistas como Hernán Crespo. Una vez más las cuerdas se conjugan espectacularmente con el peculiar sonido del acordeón.



Emilio Turco

Agradecemos especialmente a Hernán Crespo y CIRCE Fábrica de Arte por las facilidades brindadas para la realización de esta crónica.





Sitio oficial:


domingo, 5 de junio de 2016

Discos: Sonido Litoral

El compositor e intérprete entrerriano Javier Colli, residente desde pequeño en Santa Fe,  ha publicado su tercer material discográfico, recreando y renovando las músicas del noreste argentino.




Javier Colli
“Sonido Litoral”
SFR
ECD 10.218
Santa Fe, Argentina


Referenciado como una manifestación cultural que incluye la música y danza propia de la provincia de Corrientes, el chamamé es un ritmo que ha trascendido fronteras y se cultiva desde hace muchos años en una amplia región geográfica que comprende, además de esa provincia, importantes zonas de Argentina (Santa Fe, Chaco, Misiones, Formosa, Entre Ríos), Brasil (Rio Grande do Sul), Uruguay (departamento de Paysandú y algunas regiones aledañas), Bolivia  (oriente) y Paraguay. Si bien hay ciertas variaciones en el estilo de interpretar esta música el acordeón es el principal instrumento de este y otros ritmos similares como la polca y la chamarrita.

Javier Colli recorrió Argentina con los conjuntos “Alma chamamecera”, formado en 1988, y “La Tríada”, creado un año después.  Ha participado de los festivales más importantes dedicados a la música litoraleña, compartiendo escenario con Raúl Barboza, el Chango Spasiuk, Carlos Pino y otros referentes de este arte.  Javier comenzó a aprender música de manera autodidacta a los 12 años, recibiendo la influencia de Los de Imaguaré, Rudi y Nini Flores y otros cultores del chamamé que habían renovado la manera de abordar y recrear esta música. La participación en diferentes encuentros nacionales le ha permitido al artista un saludable intercambio y aprendizaje que hoy puede escucharse en cada una de sus interpretaciones.

La polca Sonido Litoral, compuesta por Javier, es un buen ejemplo de estas afirmaciones.  Secundado por Yunez Paiduj y Osvaldo Lucero en guitarras, Colli “pinta” un maravilloso paisaje musical en su acordeón, lo que nos permite adentrarnos en la riqueza cultural de esta región. En este primer tema suma una tercera guitarra el artista invitado Tolato Trzuskot. Los sonidos más novedosos se mixturan con clásicos del género como Los inundados (Isaac Aizenberg y Ariel Ramírez, 1962)—con percusiones de Gonzalo Díaz-- y Granja San Antonio (Tarragó Ros y Ángel Guardia, 1950), tema en que se luce como invitada la pianista Silvia Teijeira. La conjunción instrumental resalta la belleza inherente a esta pieza musical, logrando una interpretación emotiva y refinada.




Tiemponiño y Suspiros del alma, chamamés de J. Colli y Mario Prieto Linares (quien canta en el primero de ellos) brindan otra faceta de esta hermosa música a través de una interesante elaboración melódica y lírica. El rasguido doble Iguaquarí (Raúl Barboza) es otra acertada inclusión en el disco. Osvaldo Lucero toca bajo y guitarra, complementando magníficamente al acordeón de Javier.
El estilo más tradicional del chamamé está dado en dos composiciones de Paquito Aranda: La parcería, con la participación de Beto Colli en acordeón, y Estancia La Nora. En el caso de Sauce de Luna (Carlos y Javier Colli) aparece nuevamente el canto, protagonizado por Carlos Colli y el conjunto Entre Ríos 5, de importante trayectoria artística.

Dos orillas, tema del propio Javier Colli, retrata en sus sensibles notas el verde paisaje litoraleño. Otro protagonista de ese paisaje es el ceibo, flor nacional de Argentina y Uruguay: está presente en el disco a través del chamamé El ceibalito, cantado apasionadamente por Santiago “Bocha” Sheridan y Mario Prieto Linares.


Don Arístides (polca de Bartolomé Palermo y Roberto Galarza) está tocada a dúo de acordeones por Javier y Beto Colli, con interesantes secciones de guitarra. Un “clásico de clásicos”, Kilómetro 11 (Constante Aguer y Mario del Tránsito Cocomarola) es vertido con gran expresividad por Javier y sus músicos acompañantes. Como yapa podemos disfrutar la polca Yo de Fabio Zini, quien participa como invitado tocando guitarra. 

lunes, 11 de abril de 2016

Rudi y Nini Flores: magia litoraleña


El  dúo ofreció impecables versiones de su amplio repertorio.



Recital de Rudi y Nini Flores

Salta y Resto

Salta 755

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Argentina

Viernes 1° de abril de 2016


Dardo Néstor Flores (Rudi) y Avelino Flores (Nini) se dedican a la música desde pequeños, integrando el conjunto de su padre, el bandoneonista y compositor Avelino Flores. Han estudiado en el Conservatorio de Música de la provincia de Corrientes, presentándose en diferentes escenarios de la región. En 1984 graban su primer disco para el sello RCA y se radican en Buenos Aires. En 1991 viajan por primera vez a Europa, invitados por el músico Raúl Barboza. En el Viejo Continente graban dos CD y giran por Francia y Suiza.

En Argentina graban dos discos para el sello EPSA Music (“Por cielos lejanos” y “Refugio de soñadores”) que forman parte de la serie “Guitarras del Mundo”. Rudi y Nini Flores pasaron varios años radicados en Europa, desde donde realizaron giras por varios países de ese continente y de América. Actualmente Nini se encuentra radicado en Corrientes, mientras que Rudi alterna su residencia entre esa ciudad y París. Ambos artistas han desarrollado interesantes proyectos de manera paralela a las presentaciones del dúo. La oportunidad de escucharlos siempre es bienvenida; en esta nota intentaremos expresar los sentimientos generados por este concierto.

El recital, en un marco bien intimista, comienza con el tema Por cielos lejanos (Rudi Flores), una hermosa composición que muestra un refinamiento que ya es “marca registrada” del dúo. Rudi en guitarra y Nini en acordeón deleitan al público presente, entre quienes se hallan varias personas originarias de la región litoraleña. Lucero de abril, composición cuya autoría es compartida por los hermanos, es otro ejemplo del desarrollo alcanzado por el chamamé y las músicas afines propias de una amplia región que incluye territorios de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil.

Rudi Flores


El recital también tiene segmentos dedicados a los clásicos del género como La calandria (Isaco Abitbol y Hugo Sosa), donde acordeón y guitarra mantienen un interesante coloquio. De Nini Flores llega Un vals en París, inspirado en las expresiones musicales del país galo. En homenaje al recordado instrumentista y compositor Mario del Tránsito Cocomarola (1918 -1974) podemos disfrutar de su obra Mi bien amada, recreada apasionadamente por los hermanos Flores.

Nini Flores


El concierto de esta noche presentará importantes invitados. El primero de ellos es el cantor Gabino Chávez. Nacido en Buenos Aires, Chávez se inició en la música cantando folklore. En 1990 comienza a interpretar música del litoral, grabando en 1991 el CD “A todo chamamé”. Durante cinco años integra el Dúo Úbeda – Chávez, con el que graba dos discos. En 2013 presenta su CD solista “Inolvidable amor”. En esta oportunidad Gabino Chávez y los hermanos Flores nos presentan su versión de El viejo alazán (Héctor y Félix Chávez), registrada en el siguiente video.

Video: Viejo alazán


El segundo invitado de la noche es el saxofonista Cacho Ferreyra, nacido en la ciudad correntina de Curuzú Cuatiá. El saxo le brinda a la música litoraleña un toque de sofisticación, sumado a las nombradas virtudes de Rudi y Nini Flores. Una de las interpretaciones conjuntas, entre las mejores de la noche, es la de Viejo Caá Catí (Albérico Mansilla – Edgard Romero Maciel).


Cacho Ferreyra


Soñé que estaba contigo (Pedro Montenegro y Mateo Villalba) es un chamamé de 1997 grabado por Rudi y Nini Flores en su CD “Canto a mi terruño” (Pretal, 2005). Aun dentro del estilo tradicional, los hermanos saben brindar a la obra su sello distintivo, desgranando acordes en maravillosa conjunción de ambos instrumentos.

Rudi y Nini Flores


El tercer y último invitado de esta velada es Miguel Filippini, artista multifacético nacido en Goya (Corrientes) y criado en Salta. Integra en su adolescencia el Ballet de Salta y el Ballet de El Chúcaro y Norma Viola. Como coreógrafo y bailarín folklórico crea su propia compañía, con la cual gira por Europa, la URSS, Sudáfrica y los Estados Unidos. Aprende a tocar la guitarra. Entre 1975 y 1983 se radica en Portugal y en España. En Roma, Italia, continúa su formación vocal con el Maestro Carlo Borelli. De su actuación junto a los hermanos Flores destacamos su honda y emotiva versión de Rumbeando pa’l litoral, compuesta por Oscar Valles.

Miguel Filippini


Antes del cierre llega Kilómetro 11 (Tránsito Cocomarola – Constante Aguer), quizás el chamamé más famoso, con interesantes arreglos y variaciones que enriquecen la composición original. Como bis, la famosa polca recopilada por Félix Pérez Cardozo Colorado, en una bellísima versión.



Agradecemos a Rudi y Nini Flores, Craig Einhorn y Oscar Russo las facilidades brindadas para la realización de esta crónica.


Página oficial del dúo:
http://www.rudiyniniflores.com.ar/es/

lunes, 18 de enero de 2016

Facundo Torresán se presenta en la 26a. Fiesta Nacional del Chamamé

El músico entrerriano Facundo Torresán se presentará martes 19 en la 26ª edición de la Fiesta Nacional de Chamamé y el 12ª del Mercosur en la capital de la provincia de Corrientes.








Acompañado por los músicos concepcioneros Atahualpa Puchulu –guitarra-, Brian Melgares –Guitarra base- y el chajariense Ángel Muñoz -guitarrón y voz-, Torresán presentará un repertorio integro de su autoría y bien entrerriano, mostrando la característica propia que adquiere el chamamé provincial, como su predomínante tonalidad menor, además de ritmos como el tanguito montielero y la chamarrita.





De esta manera, el autor, en su segunda presentación personal y la cuarta que se sube al escenario Tránsito Cocomarola -con distintos proyectos-, mostrará temas de su próximo disco además de cantar autores locales como Roberto "Tano" Benetuce.

Tras pasar por varios escenarios del país, Facundo Torresán vuelve a representar a Entre Ríos, y, en especial, a los uruguayenses en uno de los festivales más convocante de la Argentina. El acordeonista participó en Cosquín, en el Encuentro entrerriano de folklore en Villaguay, en el Teatro ND Ateneo, en el Primer Campamento de Música Litoraleña (Paysandú, Uruguay) y en Radio Nacional, entre otros escenarios.




martes, 6 de mayo de 2014

Los sonidos litoraleños de Javier Colli


Nacido en Concordia, Entre Ríos, Javier Colli es compositor de música litoraleña. Reside desde pequeño en la ciudad de Santa Fe, donde formó los conjuntos “Alma chamamecera” (1998) y “La Tríada” (1999), con el cual recorrió buena parte del país. Ha participado en los principales festivales de Chamamé de la región litoraleña, compartiendo escenario con creadores de la talla de Raúl Barboza, Chango Spasiuk y Carlos Pino. Javier nos recibe en su casa de la capital santafesina para compartir con nosotros importantes aspectos de su labor artística.
 

 

 

¿Cómo comenzaste a tocar música?


Yo provengo de una familia de músicos, tengo familiares que tocan acordeón, guitarra. Hay reuniones familiares muy musicales. Y yo crecí escuchando. Uno andaba corriendo alrededor de los músicos, y después llegó el momento… Había un acordeón en casa, y la curiosidad hizo que aprendiera de manera autodidacta. Los géneros del litoral son, por lo general, de transmisión oral, o sea que no hay mucha partitura, y lo que hay (partituras de chamamé) son muy de la línea melódica. Pero la línea melódica que está escrita no tiene nada que ver con lo que se ejecuta. Hay un abismo muy grande entre ella y el gusto que le da el intérprete. El músico se forma más escuchando a otros músicos que siguiendo lo que está escrito. También uno tuvo la suerte, o la “cosa a favor” en esta época, el tema de las comunicaciones, de tener acceso a la escucha de muchos artistas. Yo me considero un instrumentista, sobre todo. Donde me permiten poner el acordeón sobre alguna música yo, con todo respeto, trato de aportar mi granito de arena. Hago mi base en el chamamé, pero donde me invitan a participar accedo gustoso. 

 

¿Eras chico cuando tuviste tu primer acordeón?


No era tan chico, tenía 12 o 13 años. Veo fotos de chicos que comienzan antes. Pero también tiene que ver el grado de curiosidad que uno le ponga. En la escena nacional aparecieron Los de Imaguaré, un grupo correntino, y más adelante Rudi y Nini Flores y el grupo Reencuentro, que dieron un cambio, un mensaje diferente a lo que se venía escuchando, y que a mí me impactaron, me incentivaron a ahondar en el instrumento. Pasaba muchas horas con el acordeón tratando de emular sonidos. Eso es parte del aprendizaje que uno va adquiriendo. Después empecé a estudiar música, porque llega un momento que te das cuenta que no te alcanza (lo que sabés) en las cuestiones técnicas y armónicas. Estudié con profesores de acordeón y di un paso fugaz por el Instituto Superior de Música, hechos que me permitieron cerrar un poco más la parte teórica y los conocimientos más técnicos del instrumento: escalas, etc. Ahí se va conformando todo un sonido: escuchando a uno y a otro. En el año 2000 escucho en vivo a Raúl Barboza, que volvía de Francia, y nosotros justo habíamos ganado el Festival Nacional del Chamamé, en Federal (Entre Ríos); tocamos esa misma noche. Para mí fue un impacto escuchar a Raúl, esa nueva forma de tocar, mucho más improvisado, una “vuelta de hoja” a lo que se venía escuchando. Es un maestro del quien he tratado de tomar cosas.

 

Tuviste un trío con Horacio Castillo y Yunez Paiduj…


Nosotros en el 99 armamos un grupo (La Tríada). Cada uno estaba en lo suyo, haciendo sus cosas en la música, y, si se quiere, “diferente”, pensando en una cuota de género. Diferente porque llegamos a un conocimiento y pensamos en darle un aporte académico, no nos quedemos con lo tradicional. De ahí en más empezamos a trabajar arreglos distintos, armonización, y nos fue bastante bien. En los eventos en que participamos nos fue bien, recorrimos el país en distintos encuentros de músicos. Tenemos hermosos recuerdos sobre todo por los conocimientos que pudimos adquirir en esa breve etapa. 

 

Más allá de la labor artística en sí, se valora el encuentro con otros músicos, la parte más “humana”…


Los ciclos como “Músicas de Provincia” en Buenos Aires, el encuentro  “Desde Nosotros” en Córdoba, en Unquillo, en Tucumán, en Chaco, con Coqui Ortiz, la verdad un montón de lugares donde nos enriquecimos muchísimo porque esos encuentros son muy interesantes, muy lindos. Uno entra en contacto con otros colegas y ve la gran cantidad de músicos de otras regiones que están en una búsqueda permanente por dejar un aporte. Considero muy bello a los (encuentros) de folklore. Gente que estudia mucho y trata de dar un buen aporte al folklore en general. Como decíamos, uno no está amparado por el establishment, todo se hace a pulmón, tal como nos iniciamos nosotros. Ha sido muy grato encontrarse con tanta gente de todo el país. Hay algunos encuentros que creo se siguen haciendo, como “Músicas de Provincia”… Se hace el de San Antonio, el de La Paz (Entre Ríos), que es más de chamamé pero puede ir cualquiera (gente que hace otros géneros). Es muy interesante, primero por lo que significa como tal el encuentro, esto es, sin presiones, sin el tiempo para irse, sino para compartir, y después el hecho de intercambiar conceptos, ideas, expectativas. 

 


Aquí, a nivel regional, también hay varios Festivales…


Aquí en Santa Fe capital no hay muchos. Está el Festival del Pescador, este año estuve acompañando a un gran cantautor, Miguel Ángel Morelli, y hay algunos festivales de las localidades. En el formato Festival, Entre Ríos trabaja esto un poco mejor. Acá somos más diversos: ahora se está realizando un festival muy importante de jazz; Santa Fe toma un poco más de todos los géneros. También se realiza un festival de rock. Hay más riqueza en la oferta. Por el lado de Entre Ríos es un poco más folklórico. Muchos artistas santafesinos trabajan bastante allá. Tuve la suerte de haber participado en varios festivales.

 

¿Cómo has vivido el Festival Nacional de Chamamé, en Corrientes?


Corrientes, de por sí, podemos decir que es “un país aparte”: realmente me toco sentirlo. Porque el correntino siente tal orgullo por su chamamé, su provincianía, cuestión que es difícil ver en otros provincianos. Como decía (Luis) Landriscina: “el santiagueño es más sutil”, ama mucho a su provincia pero es más sutil. Para el correntino, primero está Corrientes. “Si Argentina tiene problemas, Corrientes la va a ayudar”. Realmente son así, defienden el chamamé y eso ha permitido que no se les metan otros géneros foráneos a la provincia. Por supuesto, la juventud escucha de todo, pero está muy arraigado el chamamé. Y lo defienden muchísimo, cosa que celebro. Los que estamos alrededor tenemos una sana envidia por ese orgullo por su género musical. Realmente me tocó vivirlo, me tocó apreciarlo y disfrutarlo. Fue una experiencia enriquecedora. Pasa mucho lo que te decía al principio respecto a los años 60 y 70: se aprecia mucho al buen músico, por así decirlo: el buen cantor, el buen guitarrista, la verdad es que hay mucho respeto por eso. Yo sentí mucho el aprecio de grandes maestros que me saludaron. Para mí es un honor, porque yo crecí escuchando a Paquito Aranda. Que grandes músicos te vengan a saludar, que gusten de lo que uno hace,  demuestra un gran respeto, despegarse del ego. Si el maestro tiene esa actitud, de ahí para abajo la gente lo mismo. Realmente me gustó mucho y estoy contento por cómo nos fue. Sentí que apreciaron nuestro trabajo. Esperamos que el próximo año podamos volver a expresarnos allá. 

 


Te hemos escuchado en vivo en el Festival “Sonamos Latinoamérica” y también en tu último disco, apreciando en ambos casos un estilo propio. Si bien los ritmos son reconocibles como chamamé o rasguido doble, hay algo especial: un toque propio basado en las raíces musicales.


Esto es una continuidad de lo que veníamos trabajando con La Tríada. Latinoamérica tiene una base rítmica similar, toda Latinoamérica: 6/8, está metido en muchos ritmos latinoamericanos, entonces uno de los aspectos que tratamos de destacar  es eso: por ejemplo, a una polka correntina meterle un pasillo venezolano, o a un rasguido doble ligarlo con una bossa nova. Son algunos de los aspectos que tratamos de trabajar y que les hemos dado continuidad. Estos dos discos que llevo editados reflejan un poco esa búsqueda de latinoamericanizar esta música. Porque Latinoamérica es muy rica para englobarla. Es una música muy rica para escuchar y para apreciar. Y a su vez, como decíamos, tiene una base rítmica similar. Entonces nos gusta jugar con esos ritmos y lograr una música que sea agradable para la gente. 

 

¿Cómo ves el panorama del chamamé para los nuevos músicos que desean abordar este género?


Yo veo en este momento un abanico bastante amplio de posibilidades. Está el artista que piensa en el mercado y está el artista que hoy, gracias a la comunicación, sigue estudiando y perfeccionando lo que hace. Yo veo que hay muchos colegas que están estudiando, que están trabajando y que tratan de poner colores nuevos. Realmente es muy interesante. Muchos acordeonistas, grupos, tratan de saltar el muro de lo que venían haciendo y unos están arriba, otros están saltando, otros subiendo, pero realmente hay una búsqueda nueva como la de ciertos músicos: Mauro Bonamino (de Ituzaingó, Corrientes), Lucas Monzón, de Chaco, el citado Coqui Ortiz, el Chango Spasiuk, y muchos artistas que están buscando nuevos colores en la música. Y me parece un bello aporte que está marcando un camino y que, fundamentalmente, el mensaje es no dejarse vencer por el mercado. Es decir, dar un aporte, un enriquecimiento a la música. Llegará el momento en que se reconozca o no, pero no se dejan vencer y eso es lo más importante. Como otras movidas, tal el caso de Sonamos Latinoamérica. Son faros donde la gente puede ir a apreciar otra cosa. Entonces yo creo que hay que apoyarlos. Cuando me convocó el Poli (Oscar Gomítolo, al Sonamos…), lo viví como un evento que nos hace intercambiar a gran escala con colegas de otros países. Tuve la oportunidad de compartir con músicos colombianos, venezolanos, uruguayos y realmente hay que apoyar estos encuentros porque son muy importantes.  Fundamentalmente es el mensaje, no claudicar contra el mercado.  Y como decía Atahualpa, a la gente hay que darle lo que merece y no lo que pide, a veces. Así que es una búsqueda muy interesante.

 

Hace muy poco has compartido grabaciones con Gabriela Roldán y Miguel Ángel Morelli, ¿cómo han sido esos encuentros?

Fundamentalmente (no lo quiero reducir a un sesionismo) aquí en Santa Fe he tenido la oportunidad de participar en grabaciones con innumerables artistas. Esto también me reconforta y hace a la gran camaradería, a la lucha común de los artistas por llevar adelante nuestra música.  También he grabado con músicos entrerrianos; trabajo mucho en las producciones independientes.

 

¿Cuáles son tus proyectos? ¿Preparás un nuevo disco?

Ahora estoy grabando el tercer disco. Tenemos la mitad del disco grabado y estoy trabajando en lo que es la composición. Como en el disco anterior (con nueve obras de mi autoría), este nuevo trabajo implica un desafío: quiero seguir en esa línea. Trabajar en la composición y los arreglos es un proceso bastante largo. En el medio voy trabajando con otros colegas, así que lleva su tiempo. Y respecto a componer, tengo un criterio similar al del autor: escribe algo, no le gusta, lo hace un bollito y va al cesto. Yo creo que debo trabajar de la misma forma la composición. Estuve trabajando un montón, pero si no me gusta, arranco de cero nuevamente, desecho lo que estaba haciendo y vuelvo a hacerlo. Este material, al igual que un libro, es para toda la vida. Entonces no quiero apurar los tiempos, quiero realizar algo de lo que me sienta conforme. Es la óptica con que lo llevo adelante. Considero que, aparte del apuro que uno tenga por sacar el disco, hay que tomarse su tiempo y hacer las cosas a conciencia. El disco lo empecé el año pasado y voy por la mitad. Por suerte tuve bastante actividad con los festivales, así que ahora retomo ese trabajo con los muchachos: tenemos tres o cuatro temas para empezar a trabajar. Y después cuando está la canción hay que realizar los arreglos.

 

Del disco Matizando recuerdos, me llamó la atención un tema: “La peña de Hugo”

Lo compuse para un amigo que tiene una peña particular. Hugo aprecia lo que hacemos y siempre estamos en contacto; él sigue toda nuestra carrera. Le debía un homenaje a su apoyo incondicional. Así que le dediqué un tema que se llama “La peña de Hugo”. Y justo estábamos armando el tema en homenaje a Horacio Castillo, yo lo había invitado a participar a Julito Ramírez, que es un bandoneonista y acordeonista chaqueño, de Barranqueras, es quien habitualmente acompaña a Coqui Ortiz. Nos hicimos muy amigos en Córdoba con él: nos encontramos en una radio por primera vez, y éramos dos chamameceros en Córdoba, entre tantas chacareras, zambas y tonadas, y nos apartamos del grupo y comenzamos a armar cosas, y así surgió una hermosa amistad. Yo lo convoqué a grabar en el homenaje porque él también había grabado con Horacio. Inicialmente lo había grabado con acordeón solo. Lo invité, así que quedó grabado con acordeón, bandoneón y guitarra. Creo que fue feliz la invitación.

 
Javier Colli y su grupo en "Sonamos Latinoamérica ", año 2012


¿Has tenido oportunidad de mostrar tu arte en otros países?

Por el momento no. Es el gran anhelo. Creo que todo es una cuestión de momentos. Hasta ahora no se han dado las circunstancias. Me gustaría llevar el mensaje de lo que uno hace a otros espacios. Por suerte a la Argentina sigo recorriéndola: Corrientes, Formosa, Buenos Aires, he llegado hasta Río Negro en varias oportunidades. Grabé en esa provincia con amigos de Río Colorado, de Allen, así que sigo recorriendo el país llevando la música del litoral.

Muchas gracias.

 

Discografía

Agua dulce (SonoAr, 2008)
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Matizando recuerdos (Alternativa Musical Argentina, 2011)
 
 

 
 
 
 
 
 

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